UNA SOLUCIÓN PRÁCTICA PARA TODOS

En 1899 ya habíamos aprendido a dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos levantábamos de noche, horas antes del amanecer, cuando apenas había una mancha añil en el cielo oriental y el resto del horizonte seguía negro como el carbón. Era tan insoportable… que la única manera de saciar ese bochorno era salir al jardín y zambullirse en la piscina.

Mi hermano mayor Josh era el que peor lo llevaba de todos. Tenía la piel totalmente arrugada de pasar tanto tiempo sumergido en ella. Nuestros padres decidieron que no se podía continuar así.
A la mañana siguiente, a primera hora, estábamos ante las puertas del centro más grande de nuestra ciudad Open Center. Nos dirigimos directamente a la sección de electrodomésticos e informática que se encontraba en la tercera planta.

Mientras mis padres hablaban con la vendedora de la sección de electrodomésticos,  mi hermano y yo nos acercamos a la sección de informática. Los dos estábamos alucinados con toda la tecnología punta que había: drones, televisiones de 60 pulgadas curvas, móviles de última generación,...Entonces nos acercamos a una de esas televisiones. Josh y yo tocamos la pantalla plasma cuando nos dimos cuenta que estábamos dentro de la televisión. Aparecimos en el público de un plató de televisión donde se estaba debatiendo un tema.  
Alucinados por la situación, no estábamos pendientes de qué sucedía durante la grabación, ya que observábamos hacia todos los lados: cámaras, micrófonos, trabajadores que hacían señales a los protagonistas del programa, televisiones…
El programa acabó y Josh y yo no supimos cómo volver. Mientras íbamos pensando alguna solución, Josh se apoyó en una una tele y desapareció. Me quedé solo con gente que no conocía de nada así que yo también la toqué. Pero nada ocurrió. La magia de la tele había desaparecido, menuda casualidad.

Me empecé a preocupar y de repente una anciana se dirigió a mí y me preguntó qué me pasaba. Se lo conté todo y me ayudó. Al poco rato, me encontraba junto a mi familia gracias a Joselina, la amable señora. Ella llamó a mi madre para que no se preocupase y me llevó hacia Open Center. Cuando llegué mis padres ya habían comprado los ansiados aires acondicionados tan necesarios para nosotros.
Después de una intensa mañana, regresamos a casa y lo primero que hizo mi padre fue llamar a nuestro electricista que vino por la tarde y montó los aparatos.

YO AUTOR

Yo Jacqueline Kelly, nací en Nueva Zelanda. No tenía ni dos años cuando me trasladé al oeste de Canadá. Crecí en un denso bosque tropical de la isla de Vancouver. Me gustaba mucho leer y mis autores preferidos eran Hugh Lofting que escribió una colección de libros llamada Doctor Dolittle y Kenneth Grahame que escribió The Wind in the Willows.

Transcurridos unos quince años, mi familia y yo nos mudamos a Texas a donde asistí a la universidad El Paso y a la escuela de medicina en Galveston. Allí estudié medicina unos cuantos años y después asistí en la universidad de Texas en la facultad de ley. En esta, estudié varios años antes de realizar lo que en realidad me hacía feliz: escribir ficción.

Mi primera historia fue publicada en el 2001. Esta se llamaba Mississippi Review. Me sentí muy orgullosa porque fue mi primera historia y mi primer éxito, aunque cuando se publicó La evolución de Calpurnia Tate… Esta fue mi primera novela y salió al mercado el 12 de mayo de 2009. Para escribirla me inspiré en mi casa de campo de 140 años que compré cinco años atrás. Estaba tirada en el sofá cuando pensé: “Cómo lo hacían las mujeres para estar de pie delante del fuego con toda la ropa que llevaban encima?” Así pues, Calpurnia y su familia empezaron a responder mi pregunta. El resultado fue un gran éxito. Mi representante Marcy, me llamó y me dijo qué estaba pasando. Cuando terminó de hablar me sentí la chica más feliz del mundo. Rápidamente llamé a mi familia y a mis amigos más cercanos para contarles lo que había ocurrido. A la mañana siguiente, mi amigo Gwen y yo celebramos mi mayor éxito en un conocido restaurante de Texas.

La segunda novela que escribí fue Return to the Willows, una segunda parte de The Wind in the Willows. Esta se publicó el 30 de octubre del 2012. Es una lectura para todas la edades y solo espero no haber dejado en ridículo al increíble Kenneth Grahame, autor de The Wind in the Willows.